CONSEJOS PARA LA ACTIVIDAD FÍSICA DEL PACIENTE ONCOLÓGICO

Todos sabemos que la actividad física es fundamental para una vida sana. A pesar de esto, actualmente muchas personas llevan una vida sedentaria y con escaso ejercicio físico. La falta de ejercicio nos conduce al sobrepeso, a la pérdida de vitalidad, de agilidad e incluso de buen humor.

En contraposición, durante el ejercicio se liberan calorías, tensiones y endorfinas, y es por esto que tenemos esa sensación de sentirnos bien y de alegría. Realizando ejercicio físico mejoramos nuestra calidad de vida, disminuyendo las posibilidades de padecer problemas cardiacos, dolores musculares o en articulaciones, e incluso reduciendo el estrés.

En el paciente onocológico la actividad física debe ser una rutina diaria.

La práctica regular de ejercicio físico (3-5 veces por semana) promueve efectos beneficiosos para la salud general y también para nuestras defensas inmunológicas frente al cáncer.

Algunos de los beneficios sobre salud general son:

  • Nos ayuda a mantener el peso ideal.
  • Reduce los niveles de presión arterial.
  • Mejora la funcionalidad del sistema cardiovascular.
  • Ayuda a prevenir la osteoporosis y a retrasar la artrosis.
  • Mejora la autoestima.
  • Reduce la incidencia de depresiones.
  • Combate los efectos del envejecimiento.
  • Fortalece el sistema inmunitario.

Algunos efectos sobre la salud oncológica/inmunológica son:

  • Reduce el numero de sintomas y efectos secundarios
  • Reduce la intensidad de los sintomas.
  • Reduce la duracion de la hospitalización.
  • Reduce la depresion y la ansiedad.

El ejercicio físico recomendado

Se recomienda realizar ejercicio físico 3-5 veces por semana de forma moderada-intensa con una duración de 60 minutos como mínimo.

Durante las sesiones de actividad física es aconsejable combinar la actividad aeróbica moderada con actividad aeróbica vigorosa. Esta actividad más intensa puede realizarse en intervalos de 10 minutos intercalados con descansos que nos permitan recuperar las pulsaciones y la respiración antes de iniciar otro intervalo de alta intensidad.

Un ejemplo aplicado en el senderismo o el paseo, es realizar intervalos de paseo a ritmo más rápido, o en pendientes pronunciadas ascencentes, durante 10 minutos, pasados este tiempo recuperamos un paso tranquilo y asosegado durante 5 minutos que nos permitirá recuperar las pulsaciones. Podemos repetir esta rutina de 3 a 5 veces.

Pautas dermatológicas durante el ejercicio

Dentro de los inconvenientes más frecuentes que podemos encontrar al pasar tiempo en el exterior del hogar es el de la hiperpigmentación cutánea. Además, la mayoría de los tratamientos que se aplican en oncología son fotosensibles (provocan reacciones como estimulación de producción de melanina). Así que resultará de gran importancia que usemos una protección solar eficaz durante el ejercicio. Por ello, debemos aplicar una crema de factor de protección 50+, tanto en la cara como en el cuerpo. Hay que aplicarla veinte o treinta minutos antes de la salida, por la mañana y por la tarde, aunque esté nublado.

Como medidas necesarias complementarias, hay que evitar la exposición al sol en las horas de mayor radiación solar. También se deben utilizar gorras, viseras o sombreros para proteger el cuero cabelludo.

Las pautas a seguir continúan con una correcta higiene. La tendencia de la piel tras el ejercicio físico es la sequedad. Por tanto, duchate con agua templada, usar jabones o geles suaves con ph neutro e hidratantes ligeros  e hidrata la piel tras la ducha, con estos consejos podras recuperar la elasticidad de la piel tras el ejercicio.

Ventajas del ejercicio físico en oncología

Dentro de los beneficios, el más importante desde el punto de vista saludable en esta enfermedad es que aumenta las defensas. También funciona sobre el sistema cardiovascular y aumenta la capacidad física, aportando al cuerpo mayor fuerza y resistencia. En este sentido, reduce los efectos secundarios de los tratamientos como las náuseas, el dolor o la fatiga.

Por otro lado, afecta de forma muy positiva contra el estrés emocional, aumentando la autoestima y mejorando la imagen hacia uno mismo. Así pues, podemos considerarlo altamente eficaz para nuestro equilibrio psicológico.

Para terminar, el movimiento estimula cada uno de los aparatos corporales, lo que aumenta su funcionalidad y proporciona grandes beneficios. Teniendo en cuenta una serie de cuidados de protección, la actividad física del paciente oncológico no solo es recomendable, sino prácticamente obligatoria.

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