Contaminación ambiental y cuidado de la piel

Un factor que, a veces, se olvida cuando pensamos en el cuidado de la piel es la contaminación ambiental. En las ciudades estamos inmersos constantemente en una atmósfera que contiene una gran diversidad de partículas y gases, circunstancia de la que no siempre somos plenamente conscientes.

¿Cómo afecta la contaminación ambiental a la piel?

Además de los efectos nocivos de la contaminación en el sistema respiratorio y el cardiovascular, la piel sufre la incidencia directa de los agentes contaminantes, que además resulta acumulativo.

Estos efectos aceleran el envejecimiento natural, con lo que prematuramente se presentan manchas, arrugas y flaccidez. A su vez, pueden provocar el agravamiento de enfermedades de la piel como dermatitis y psoriasis.

Por ello, resulta necesario conocer los efectos de la contaminación sobre la dermis. Las partículas en suspensión en la atmósfera se depositan en la piel, tapando los poros y produciendo deshidratación, irritación, eccemas y alergias. Por todo ello esta pierde su lozanía y el rostro luce descolorido y apagado.

Se limita la oxigenación de todos los tejidos, por lo que disminuye la producción de colágeno y elastina de la piel. La absorción de sustancias tóxicas genera radicales libres, que producen la muerte prematura de las células.

Las vitamina C y E, que tienen efecto antioxidante, también ven disminuidos sus niveles en los tejidos. El resultado final es una piel con arrugas y profundas líneas de expresión que se evidencian prematuramente.

¿Cómo proteger la piel?

Existen varios recursos con los que podemos cuidar la piel en las grandes ciudades, desde medidas de proteción general hasta el uso de productos dermatológicos.

Entre las medidas generales están:

Mantener una higiene escrupulosa, utilizando jabones adecuados para cada tipo de piel, se recomienda dos veces al día.

– Llevar una vida sana con una dieta rica en vitaminas y practicando ejercicio físico regularmente, preferentemente cerca de parques o jardines con arboles y vegetación, estos disminuyen el efecto de la contaminación.

No exponerse excesivamente a la contaminación, evitando las zonas céntricas de la ciudad que suelen tener mucho tráfico vehicular.

– Utilizar productos protectores como bloqueantes solares.

Productos dermatológicos

Existen lociones que, por sus ingredientes de origen natural, son adecuadas para brindar protección a la epidermis, así como para reparar los efectos de la contaminación.

Un producto que contenga manteca de karité y aceite de almendras atesora efectos calmantes que combaten la irritación. Así mismo, hidrata y nutre, contrarrestado el efecto lesivo de los agentes externos.

El extracto concentrado de caléndula contiene faradiol éster y ácido glicirrético, que es derivado del regaliz. Ambos poseen propiedades hidrantes y antiinflamatorias.

En conjunto con los ingredientes previamente mencionados, la adición de vitamina F y aceite de girasol proporciona un efecto de barrera contra la contaminación.

Siguiendo estas recomendaciones para el cuidado de la piel, el efecto nocivo de la contaminación puede verse contrarrestado y limitado. En consecuencia, prevendremos el envejecimiento prematuro.

 

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