Cuidado de la piel y emociones: el reflejo de nuestra salud

La piel es uno de los órganos más grandes de todo el organismo. Concretamente, pesa alrededor de cinco kilogramos y mide más de dos metros. Asimismo, puede ser reflejo de la salud de nuestro cuerpo, siendo un espejo de nuestras emociones al estar también conectada con nuestro cerebro. Así, cuando estamos tristes o estresados, nuestra piel puede manifestarlo. Tan solo debemos aprender a interpretarla a través del cuidado de la piel y de la mente.

Cómo inciden las emociones en la piel

El miedo, la ira, la tristeza, la felicidad… son algunas de las emociones que se pueden trasladar a nuestra piel, y no solamente por lo que expresan los músculos de nuestro rostro.

Para empezar, un estado de estrés puede provocar un enrojecimiento en la piel. Esto también sucede cuando sentimos vergüenza. Se debe a la activación del sistema nervioso central que pone en marcha las hormonas del estrés (principalmente la adrenalina) para producir una vasodilatación en la piel y en otros lugares del organismo. Al aumentar la irrigación sanguínea, la piel adquiere ese color sonrosado al incrementarse la temperatura corporal.

Ante el miedo, en cambio, la piel tiende a palidecer. Esto ocurre debido a la vasoconstricción producida por otras hormonas, de hecho, el organismo exige la retirada del riego sanguíneo de forma puntual. Este síntoma también se relaciona con las personas que tienen ansiedad.

Y, siempre se dice que cuando una persona tiene buena cara o está enamorado, está a su vez radiante de alegría y felicidad. Posiblemente, el buen aspecto también se deba al aumento de la serotonina, la oxitocina y de otras hormonas que influyen en la salud de la piel.

La piel reflejo del alma ante enfermedades dermatológicas y emociones

Por ejemplo, si nos aparecen comedones en la cara, pueden estar relacionados con sentir miedo a perder el prestigio que tenemos, o incluso a sentir la necesidad de protección.

La aparición de herpes en los labios o los orzuelos suelen ser signo de intranquilidad y nerviosismo. El sistema inmunitario disminuye su actividad ante el estrés, lo que provoca que puedan brotar muchas alteraciones dermatológicas.

Problemas como el acné o la psoriasis pueden estar vinculadas a la aparición de la tristeza o de la depresión, y viceversa. Es increíble cómo este tejido puede manifestar distintos síntomas.

El mejor estado emocional natural

Lo mejor es tratar de abordar determinadas emociones aprendiendo a interpretarlas y a saber cómo nos sentimos ante determinadas situaciones. De este modo, podemos conocer más de nosotros mismos, tan solo inspeccionando el estado de nuestra piel.

Por tanto, aprender a interpretar el estado de nuestra salud a partir de lo que refleja la piel es imprescindible. No cabe duda de que nuestras emociones están también ligadas a muchas enfermedades. Siempre debemos procurar vigilar y mantener el cuidado de la piel.

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