Linfedema y soluciones en dermatologia

El cáncer de mama es el de más frecuente aparición en mujeres de países desarrollados. Gracias al avance y desarrollo de tratamientos se ha reducido considerablemente la mortalidad. Por ello se presentan nuevos enfoques terapéuticos en otras especialidades médicas, como dermatología o fisioterapia, orientados a mejorar la calidad de vida del paciente oncológico.

El linfedema en el paciente oncológico

Uno de los efectos de la cirugía del cáncer de mama, en la que se pueden extirpar gran parte de ganglios linfáticos del axila, es el linfadema secundario. Se trata de una acumulación progresiva de linfa, un líquido rico en proteínas que proviene de los tejidos del organismo, esta retención de linfa es causada por la interrupción del flujo de drenaje derivado de la extirpación de los ganglios. Esta afección, si no se trata adecuadamente, puede afectar al paciente en las esferas física, emocional y social.

Etapas:

Se trata de un trastorno que se presenta de manera progresiva, desarrollándose en varios estadios.

– En lo que se define como etapa I se presenta como un edema blando.

– En la segunda etapa, al progresar el edema, el miembro se torna más voluminoso y se hace más duro.

– En la tercera etapa o estadio avanzado se presencia fibroesclerosis en los tejidos cutáneos y subcutáneos y la piel se engrosa.

Recomendaciones para el linfadema

Existen diversos recursos terapéuticos para tratar esta complicación. Incluyen entre otras la elevación o compresión elástica del brazo afectado, masajes para activar el drenaje linfático, fisioterapia descongestiva, ejercicios, cuidados de la piel y uso de medicamentos como diuréticos. Se deben preferir siempre los tratamientos de comprobada eficacia y menos invasivos.

Consejos generales:

El brazo afectado debe preservarse de cualquier tipo de agresión. Para ello es preferible:

– Realizar las tomas de presión arterial o las muestras de sangre en el otro brazo.

– No usar anillos, pulseras, ni ropa muy ajustada.

– No utilizar sustancias químicas o abrasivas sobre la piel.

– Evitar quemaduras solares o térmicas.

– Usar guantes para realizar cualquier tarea.

– Mantener la piel elástica, nutrida e hidratada.

Ejercicios:

Es aconsejable realizar ejercicios de dinamización del brazo diariamente. Los ejercicios no deben cansar el brazo y deben efectuarse con suavidad. Estos ejercicios pueden reactivar la circulación venosa y linfática y mejorar el tono muscular. Se recomienda realizar de 5 a 10 repeticiones con pausas de descanso de 5 minutos hasta completar una hora y repetir toda la secuencia dos veces al día.

– Mirando de frente a un espejo, elevar el brazo para trazar un círculo, primero en una dirección y luego en otra.

– Colocar ambas manos entrecruzadas en la nuca. Unir los codos al frente y separarlos lo más que se pueda hacia atrás, sin soltar las manos. Regresar a la posición inicial.

– Colocar los brazos a los lados, en cruz, y elevarlos hasta juntar las palmas sobre la cabeza.

Cuidados de la piel:

Es recomendado mantener el cuidado de la piel prestando atención en el brozo afectado de linfedema. La sequedad de la piel y la acumulación de linfa hacen necesaria la hidratación y nutrición de la piel para conservar su elasticidad. El aceite corporal intensivo (LipoCalm 125ml) con el 100% de aceites de origen natural como el aceite de almendras y el de germen de trico es muy aconsejado, pudiendo ser utilizado para la realización de los masajes linfáticos. Es imprescindible utilizar productos cuyos ingredientes no produzcan reacción sobre la piel, así que busca productos de calidad testados hipoalergénicos.

Las cremas o lociones de origen natural y sintóxicos para conservar la piel en el mejor estado pueden contener:

– Extracto concentrado de caléndula, que brinda protección por ser antiinflamatorio, nutritivo y regenerador de la piel.

– El regaliz, con propiedades antiinflamatorias.

– El aceite de almendras, hidratante y nutritivo.

Además de la cirugía, la radioterapia y los ejercicios de fisioterapia, los avances en dermatología son capaces de mejorar en el tratamiento del linfedema posterior a la cirugía del cáncer de mama y así mejorar la calidad de vida de la paciente.

 

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